domingo, 5 de noviembre de 2017

Solo necesito un motivo

No sé en qué estaba pensando cuando di por hecho que podría compaginar el segundo año de Alemán con el Bachillerato. En realidad ni siquiera sé por qué estoy estudiando Alemán, ni por qué voy a terminar el Bachillerato. Probablemente haya un montón de buenas razones, y lógicas, pero yo no estoy segura de que ninguna me sirva.

No sé adónde voy, para qué me levanto cada mañana y voy a clase para poder ir a la universidad y que me den un título, para después conseguir un trabajo - si me lo dan - y seguir viviendo día tras otro porque sí, porque eso es lo que se supone que tenemos que hacer una vez estamos aquí, en el mundo, en la vida a la que nos trajeron sin preguntarnos antes si queríamos cargar con esa responsabilidad, aunque tampoco es como si hubieran podido hacerlo.

Llegas al mundo y vives, te guste o no, en la época y el lugar en el que te ha tocado vivir, hasta que de alguna forma consigues los medios para moverte a otro que también puede gustarte o no.

Al igual que todo lo demás, hay gente con más y menos facilidad, a la que le gusta y a la que no, y personas a las que no les importa apechugar. Yo quiero vivir, creo, pero no encuentro ninguna razón lo suficientemente buena para que me valga la pena hacerlo. 

Extraño aquel tiempo en el que tenía energía, ganas de hacer cosas, metas en la vida, objetivos, y en el que era capaz de disfrutar las fiestas, los cumpleaños, las vacaciones y a la gente. Era inconsciente y todas las cosas que ignoraba me permitían ser más o menos feliz. A medida que fui creciendo y aprendiendo, eso fue desapareciendo poco a poco. Empecé a darme cuenta de las cosas, a ser consciente de la realidad, y de que estaba sola. Cuando estás sola, eres presa fácil, y el instituto es un sitio hostil.

No sé en qué momento empezó a darme miedo salir de casa, en qué momento empecé a sentirme tonta cuando hablaba con alguien. Pasé de simplemente ser callada a tener miedo de hablar, y al final acabé teniendo miedo de ser percibida porque la interacción social implicaba vergüenza, incomodidad y dolor. 

Boquear bobamente y tartamudear delante de la panadera porque por culpa de la inseguridad no te sale la voz o no sabes cómo construir una simple frase en tu cabeza tampoco ayuda a seguir adelante.

Tengo un dolor de cabeza y pecho permanente, y me mareo ante el mínimo esfuerzo, y el esfuerzo que tengo que hacer para ir cada día al instituto este último año no es precisamente mínimo. Me paso la mañana mareada, cansada y dolorida, y me escuecen los ojos al contener las lágrimas al verme rodeada de gente en las entradas y las salidas.

Ni siquiera hace falta ya que mis compañerxs se comporten conmigo de mala manera, de hecho este año todo el mundo es muy majo, pero el simple hecho de estar allí me produce un malestar terrible, y esa es solo una parte de la angustia que me consume por dentro.

Imagen del vídeo oficial de "Luna" (Moonspell).
Tengo solo diecinueve años, cumplidos el mes pasado, y el simple hecho de pensar que me queda como mínimo medio siglo por delante hace que me eche a llorar. Me han dicho que los malos sentimientos desaparecen con el tiempo, pero los míos se agravan cada día desde hace ya demasiado, hasta el punto que siendo más pequeña me sentí lo suficientemente mal como para plantearme el dejar de existir y aún hoy sigo dándole vueltas a la idea.

La ficción y otras pequeñas cosas irrelevantes me permiten tener la cabeza en otra parte, lejos de la agonía de la realidad, pero no se puede vivir eternamente en un mundo paralelo, y en el momento en que mi cabeza vuelve lo hacen también las ganas de llorar.

Necesito ayuda, pero hace mucho tiempo que me cerré al mundo exterior y tiré la llave, y no soy capaz de pedirla. Se me han presentado ya muchas oportunidades, pero o me quedo callada mirando al frente, sin voz ni fuerza para despegar los labios, o sonrío y digo que estoy bien aunque sea mentira.

Me ha llevado casi un mes entero ordenar esto en mi cabeza y un par de semanas decidirme a publicarlo.

Quiero salir adelante, pero no soy capaz de hablar con nadie y detesto tener que depender de otras personas cuando no hay nadie en mi vida que no me haya hecho daño.

lunes, 10 de julio de 2017

Ja! Nein! Rammstein!!!

Lo conseguí. Finalmente, después de meses de pánico temiendo que por casualidad del destino y mala suerte algo me lo impidiese, este último viernes he conseguido ver a Rammstein en directo. No sólo en directo, sino también bastante cerca del escenario, cosa por la que me siento muy agradecida.

El maravilloso escenario (foto mía).
Todavía me cuesta creer que haya pasado de verdad, que haya sido capaz de reconocer la espalda de Till Lindemann a trescientos metros (aproximadamente) de distancia (y sin gafas) siete horas antes del concierto.

Tres cuartos de hora antes de empezar todo el mundo estaba allí. El escenario montado, el telón echado y la emoción flotando en el aire. Todavía quedaba esperar, pero yo no había conseguido aún un sitio y me aterraba tener que verlo desde atrás. Por suerte me las apañé para hacerme hueco entre las "filas" del principio. Creía que el aturdimiento podría conmigo, pero entonces se encendieron los focos. Todavía faltaba media hora. El tiempo pasaba muy despacio, y solo habían transcurrido cinco minutos - que para mí habían sido una eternidad - cuando se movieron hacia arriba. En mi vida había estado tan nerviosa. Entonces se oyó una guitarra y yo fui consciente de lo que estaba pasando. Llevaba todo el día como público de un montón de grupos distintos, pero era ese por el que llevaba años esperando.


No tengo palabras para expresar la satisfactoria sensación de felicidad que me recorría las venas en aquel momento. Casi me quedé sin voz cantando a coro las letras completas de las canciones con el resto del público, con el mismo brío que cuando estoy yo sola en mi casa. Más de una vez me quedé sin aliento al poder contemplar con mis propios ojos el impresionante y característico espectáculo que sólo había visto en vídeos de otros conciertos. Sentí el calor del fuego en la cara (y en los hombros, los brazos y el pecho) y quise llorar y gritar, pero no pude porque estaba anonadada. Las luces me hipnotizaban, el sonido me retumbaba en el pecho, y yo sólo podía echarme las manos a la cabeza porque no daba crédito a lo que estaba viviendo.

Estaba cansada, aturdida y mareada, pero eufórica, y no quería que se acabase. Con el primer bis tuve la oportunidad de avanzar y de llegar hasta la segunda fila, donde pude disfrutar todavía más del fuego, las explosiones y el confeti.

SETLIST:
RAMM 4
REISE, REISE
HALLELUJAH
ZERSTÖREN
KEINE LUST
FEUER FREI!
SEEMANN
ICH TU DIR WEH
DU RIECHST SO GUT
MEIN HERZ BRENNT
LINKS 2-3-4
ICH WILL
DU HAST

STRIPPED (Depeche Mode cover)
SONNE
AMERIKA
ENGEL

TE QUIERO PUTA


Esta ha sido sin duda una de las mejores - si no la mejor de todas - experiencias de mi por ahora corta vida (y quiero repetirla una y otra y otra vez) y le doy las gracias a la organización del Resurrection Fest, y a los propios Rammstein, por haberlos traído hasta mí y por haberme dado la oportunidad de poder decir: "YO ESTUVE AHÍ".













[Con respecto al segundo bis (Te quiero puta), porque estoy muy enamorada de Rammstein pero no me voy a quedar callada:

«El público abandonaba el Main Stage tras ver este auténtico y colosal show, pero una voz detuvo a la gente: “¿Queréis más? ¿Quierro más?”. La voz de Till Lindemann creó confusión entre los seguidores de la banda porque no podían creerlo, llegaba el momento que tantas veces habían pedido y efectivamente, “Te quiero puta” sonó por todo lo alto por primera vez en un concierto en España ante el aplauso descontrolado del recinto.»,
Juanma García (RAFABASA.COM)

Hace tres años me enfadé con ellos (cosa que dudo les importara mucho), en especial con el cantante (Querido Sr. Lindemann), por su comportamiento durante esta misma canción en un concierto de 2010 en Santiago de Chile. En el momento en que empezaron a tocarla allí, delante de mí, atrapada en aquella ufana masa de gente, tuve miedo de que aquella escena que tanto asco me había dado se repitiese. No quería llevarme tal decepción después de la noche maravillosa que me habían dado.

Como es deducible por lo previamente dicho, tal escena no se repitió. De hecho, Till Lindemann dejó que la cantase el público y él se limitó a corear el estribillo. No sólo no estoy enfadada porque no quiero estar enfadada, no lo estoy porque a mi entender no hicieron nada lo suficientemente excesivo como para enfadarme.]




P.D.: saqué un 10 en Alemán.

jueves, 4 de mayo de 2017

Soy una fruta entera

No existen las medias naranjas. A no ser que cortes una por la mitad o que tus medias sean de ese color, pero me refiero a que no hay nadie destinado a amarnos. 

El amor romántico es una de las formas de dominación más antiguas y socialmente aceptadas - incluso apreciadas por las oprimidas - que hay. Como feminista, mis ideas son incompatibles con esta doctrina. Pero no nacemos libres y no nos volvemos la perfecta personificación de lo que buscamos conseguir en el primer momento en que nos declaramos feministas. Aprendemos a vivir en el sistema heteropatriarcal desde la infancia, y cuando nos damos cuenta de que algo falla, no estamos percibiendo TODO lo que falla, porque se supone que es "lo normal".

Es difícil distinguir al principio qué aspectos del "amor" son bonitos y cuáles no. Lo más preocupante es que, aunque el amor romántico es una de las construcciones sociales que las feministas denunciamos porque oprime directa e indirectamente a la mujer, este no sólo afecta a las relaciones heterosexuales sino también a las homosexuales.

Cuando yo empecé a establecer vínculos afectivos con otras personas, casi totalmente ajena y desentendida del feminismo, me vi afectada por los crueles y naturalizados aspectos del amor romántico.

Mi primer "novio" (yo tenía catorce años) tenía celos de ABSOLUTAMENTE TODO. Mi mejor amigo, mi mejor amiga, nuestra amiga común, el dependiente de la óptica, personajes ficticios y los perros a los que acariciaba por la calle. Leía mis conversaciones en redes sociales con la chica que más tarde me sacaría del armario y me decía cosas como: "Si te vuelves lesbiana, me suicido" o "Si me dejas, me matas".

Gracias al efecto positivo de esta chica que él temía "me volviese lesbiana" - totalmente contrario al que él me producía, siendo un nini (bueno, un nini quizá no, a veces iba a clase) que invertía la mayor parte de su tiempo en ver series, jugar a videojuegos y estar de fiesta, pero ingeniándoselas aun así para tener más problemas y vacíos existenciales que yo - conseguí recuperarme un poco del bajón emocional y de autoestima por el que estaba pasando y me di cuenta de que mi relación con aquel individuo no me resultaba beneficiosa - ¡no! ¿en serio? - sino perjudicial, y me propuse terminarla. 

Las cosas no salieron exactamente como yo las había planeado y las circunstancias que rodean nuestra ruptura son tan tontas y patéticas y me dan tanta vergüenza que voy a pasar de dar ningún detalle al respecto.

Mi relación con esta chica mejoró después de eso y fue con ella con quien me di cuenta de que no era heterosexual como había creído durante toda mi vida hasta ese momento. Empezamos a salir medio formalmente y yo me convertí en lo que había sido mi novio. Yo la quería - aún la quiero - y estaba firmemente convencida de que mi comportamiento reflejaba el amor que le profesaba. No vi que ser celosa y posesiva no era bonito hasta que ella me lo dijo.

Obviamente nuestra relación se acabó - principalmente por mi culpa -, aunque me siento muy orgullosa y agradecida de poder decir que seguimos llevándonos bien. De hecho, creo que es una de las personas que más aprecio y de las pocas que no soportaría perder.

©Kaethe Butcher
Ella, que me abrió los ojos más de una vez, fue el empujón que necesitaba para aprender a detectar y evitar el amor romántico. Gracias a ella pude librarme de relaciones tóxicas posteriores y de resultar tóxica para otras personas.

No es mi media naranja. Nadie lo es. Para compartir tu vida con una persona no hace falta que sea "LA" persona. Sólo tiene que ser alguien que no represente un problema y que aporte algo bueno a tu vida. ¿Que no? Siempre puedes querer a otra(s) persona(s) sin establecer un vínculo sentimental. 

Yo di un portazo al salir, y enseguida quise volver a entrar. Ella me dejó sin decir nada y me senté en silencio en un rincón. Me tolera, y yo puedo salir cuando quiera. Estamos ahí, la una para la otra, cuando nos necesitamos. Pero no dependemos de nosotras. Compartimos nuestras alegrías y nuestras desgracias cuando y si queremos.

Me gusta estar con ella. Sin atarla, sin molestarla y sin necesitarla.

No es mi media naranja. Es una fruta entera. Y yo también.

sábado, 18 de marzo de 2017

Ser o no ser (feminista), esa es la cuestión

Hablemos de las mujeres feministas que en realidad no lo son. 

Xarna: la Guerrera del Apocalipsis
Todas hemos pasado por eso. Es muy difícil no tener conductas machistas al crecer educadas dentro de una sociedad heteropatriarcal. Después llega un momento en el que empezamos a hacernos preguntas, a aprender cosas y sacar conclusiones, y conseguimos salir, aunque sea poco a poco. Es un hecho que considero normal, ya que todos los cambios necesitan un proceso y no se pasa de ser una princesita desvalida a "Xarna: la Guerrera del Apocalipsis" (véase Tito Yayo) de la noche a la mañana.

El problema, por así decirlo, está en esas personas que llegan por inercia y casi sin interés al borde de la cúpula heteropatriarcal y, en vez de escarbar para pasar por debajo, se pegan al cristal y dicen "ya está, aquí se acaba. Qué progre soy". Personas que ya no cambian de opinión y a las que cuestiones esenciales del feminismo les parecen "exageradas" y "extremistas", pero ellas creen que son feministas (aunque no con ese término, que les parece inadecuado y discriminatorio).

Me duele porque se trata de personas inteligentes, capaces y reivindicativas que se ven afectadas directamente por el patriarcado - he pasado de lo general a lo concreto y estoy hablando de amigas y conocidas mías - pero son reticentes y no acaban de verse representadas por el movimiento feminista actual, muy probablemente debido a vestigios patriarcales muy profundamente arraigados en ellas y/o a una continuada influencia masculina de carácter machirulo o cuñadista.

Comandante Red
Personas que ven la reivindicación de la propia decisión de la mujer sobre su cuerpo y su forma de vestir como un brutal ataque de la caricaturización (popularmente extendida entre los machistas de armario*) de la "feminista fea*²" a la mujer que quiere unirse a la lucha pero "no puede" porque, para su desgracia, encaja en los cánones de belleza impuestos por el patriarcado. Una excusa pobre que busca quedar eximida/o de cualquier tipo de esfuerzo ético o interés mínimo por la lucha feminista pintando a las que sí la ejercen como "engendros infollables y sectarios" que impiden y niegan la entrada con ofensivas violentas y soeces a hombres y mujeres "atractivas, decentes y respetables (que no necesitan agruparse con otras mujeres y colectivos porque ellas mismas pueden conseguir sus derechos sin necesidad de abrir la boquita)" porque en realidad llaman "feminismo" a un movimiento terrorista cuyo fin es la imposición mundial de la fealdad de la mujer. Como el Comandante Red (Dragon Ball), mandamás de Red Ribbon, que quería conseguir las bolas mágicas para que todo el mundo fuese bajito como él.

Personas que ven al hombre blanco cisgénero heterosexual de clase media como víctima cada vez que se habla de ellos en general, que se contraponen a la lucha para darles la razón cada vez que uno de ellos abre la boca para decir: "No todos los hombres", "a los hombres también nos violan", "también hay hombres maltratados", "yo soy hombre y no violo (aplaudidme, por favor)", "sufro heterofobia", "me llamaron hetero cis como insulto"...

Personas que no practican la sororidad y que muy posiblemente no sepan lo que es (otra cosa más que tenemos que agradecerle a la RAE). Que buscan herir la dignidad de la prójima a la menor oportunidad. Que buscan ridiculizar la reivindicación de los derechos de la mujer frivolizándola y parodiándola haciendo de ella algo banal. Que descalifican e invisibilizan el feminismo de forma desdeñosa e incluso cruel.

Y aun así, son mujeres fuertes, inteligentes, supervivientes y luchadoras natas que ven por un ojo lo que no ven por el otro y que en realidad sí son conscientes de que una gran cadena invisible las mantiene pegadas al suelo, pero fingen no darse cuenta por "no declararle la guerra al hombre" y poder disfrutar de una red de amistades libre de géneros e ideologías, por muy incongruente y confuso que parezca.

Y las quiero, porque veo en ellas la verdad que ellas no ven, pero me duele que ellas no lo hagan. Así que supongo que esto es lo que se llama un relación tóxica. O estéril.

En fin, la culpa tampoco es del todo suya. Y aún son jóvenes, así que supongo que todavía tienen tiempo de aprender cosas y sacar conclusiones. Pero me exaspera de una forma agotadora que nos estén explotando, violando, matando y comprando para explotarnos, violarnos y matarnos y que nos crucifiquen cuando protestamos. Que aun así se siga diciendo que son casos aislados y que el patriarcado no existe. Me exaspera necesitar excusas y justificaciones para ser feminista y que mis compañeras prefieran callarse y ser cómplices a pelear por su libertad y la de todas las demás.

Imagen de Rammstein: "Liebe Ist Für Alle Da", que simboliza el patriarcado bastante bien


Gracias por leer. Salud y república.


Vocabulario:
*Machista de armario: persona machista que no quiere admitir que lo es.
Fea: el insulto favorito del machirulo sin argumentos, con el cual descalifica a una mujer dando a entender que no la encuentra atractiva. Uh, qué daño.

sábado, 11 de marzo de 2017

Hombres y mujeres, ¿te gustan por igual?

"A ti, al ser bisexual, ¿te gustan por igual los hombres y las mujeres?".

Esa fue la pregunta que una amiga me hizo en un descanso poco después de haber salido del armario. Sentía curiosidad y tenía suficiente confianza conmigo como para preguntarme, a diferencia de muchas otras personas que se preguntan lo mismo pero no resuelven sus dudas, ya sea por considerarlo un tema incómodo, por creer que puede resultar incómodo para la persona a la que pregunten, porque no conocen a nadie o no tienen suficiente confianza con nadie a quien consultárselo o por lo que sea. El caso es que hay gente que no sabe - y que quiere saber, que no siempre es el caso - y tampoco pregunta. Ni busca en la red, que es la forma más fácil de encontrar respuesta para todo.

El detalle que quiero resaltar en la pregunta de esta chica es que me preguntó por mi caso específico, a diferencia de otras personas que me lo preguntaron más tarde y no se refirieron a mí sino a "los bisexuales".

Resulta que yo no poseo la verdad del universo, por eso, a pesar de que soy bisexual, no sé cuáles son las preferencias de cada bisexual existente. No a todas las personas bisexuales les interesan los hombres y las mujeres en un 50%. Aunque de momento mi experiencia no se sale de ella, se está abandonando la binariedad de géneros dentro del término bisexualidad, entendiéndolo como la orientación en la que el individuo siente atracción física y/o emocional hacia personas del mismo sexo/género y hacia personas de un sexo/género distinto.

"[...]Muchos dirán que en su definición se engloba todo. ¿Por qué no llamarlo simplemente pansexualidad? Históricamente, la bisexualidad ha formado parte del movimiento LGBT+, abriendo caminos, generando rumbos y estableciendo el debate alrededor de sentirse atraído por la persona y no por el sexo. El prefijo “bi” se mantiene: “a quien comparte mi sexo/género” y “a quien es distinto a mí en sexo/género”.
Pensar en hombres y mujeres excluye automáticamente a quienes no se identifican con ninguno de estos dos géneros, o a quienes fluyen entre ellos. Bajo el concepto anterior de bisexualidad, una persona bisexual no podría enamorarse ni sentirse atraído más que por personas cisgénero; tampoco podría generar lazos de afecto por personas de género fluido. Este nuevo planteamiento de la bisexualidad busca mantener la idea primaria de poder engancharse con quien vive su vida fuera del binario, busca consolidar la idea de que quien debe importarnos es la persona, independientemente de cómo se identifique a sí misma[...]".

Retomando la idea de antes y dejando hombres y mujeres a un lado, en mi caso el interés por el mismo género y otro distinto corresponde, hablando en general, a una relación de un 30/70.

Sin embargo, el matiz que mi amiga quiso darle a la pregunta era otro. Ella no estaba preguntando por porcentajes. Lo que ella quería saber era si en ambos casos me sentía atraída de igual forma. Y la respuesta es: no. En absoluto.

Aunque en su momento respondí haciendo una vaga comparación entre atracción física y emocional, correspondiendo a hombres - en dos años he aprendido mucho - la primera y la segunda a mujeres,  la verdad es que es algo más complicado que eso.

Pese al hecho de que, en mi caso, hay una diferencia notable en cuanto a la proporción, mi interés por el mismo género tiene ventaja en otro sentido. Más que atracción "física" y "emocional", podría hablarse de superficialidad y profundidad.

Me explico: las personas que me resultan atractivas y/o con las que he mantenido una relación son en su mayoría hombres. La base de mi interés suele estar en determinadas características físicas que me resultan agradables (a las que siempre ayuda alguna que otra muestra de actividad mental reiterada) ya estemos hablando de individuos comunes o de personajes públicos como actores o cantantes que me gustan.

En el caso de las mujeres es diferente. Aunque no me resulta particularmente difícil encontrar atractiva a una mujer sólo en base a su apariencia, puesto que mis gustos no acaban de coincidir con la belleza comercial y se adaptan bien a la realidad, lo raro es que sienta algo más que admiración momentánea. Realmente no sé cuál es el patrón que sigo en lo que a mujeres se refiere, o si hay un patrón siquiera. Lo que sé es que hay puntos comunes entre todos los hombres que me atraen o me han atraído, pero no entre las mujeres. Y con las mujeres, pese a ser "casos puntuales", tengo una relación menos exigente, menos hostil (sí, hostil), más resistente, más duradera, más sincera, más sana, más real.



Lo que intento decir es que no importa la proporción mismo sexo/sexo distinto, ni el tipo de atracción. Todo varía según la persona. Este es mi caso, y a lo mejor se parece al de alguien más, pero cada una, cada uno, tiene su propia forma de relacionarse, su propia forma de amar. Yo no puedo decir cómo es la bisexualidad, porque es diferente para cada bisexual, así como no todas las homosexualidades, ni las pansexualidades, ni las heterosexualidades, ni las *inserte prefijo no mencionado anteriormente aquí*-sexualidades son iguales.

Y para acabar, quiero recordar una gran verdad sobre la que he leído hoy en Twitter, y es que referirse a la bisexualidad con cualquier otro término diferente a ese es bifobia porque niega e invisibiliza la existencia de esta.

Gracias por leer.

martes, 28 de febrero de 2017

Yo y mi relación con las mujeres

Dejemos a un lado el hecho de que no escribo desde hace tres meses. Ni siquiera tengo una buena excusa.

No existen los hombres feministas. Los hombres feministas son gais. Las mujeres feministas son lesbianas. Seguro que lo habéis oído alguna vez. ¿No? Yo sí.
Estos "argumentos" son utilizados con frecuencia por gente machista para "justificar" su machismo o, como ellos se empeñan en verlo, "no feminismo" sin tener que entrar en una conversación inteligente - o al menos coherente - y dando a entender que no van a cambiar de opinión aunque tú sí les des argumentos válidos. 

Como si el hecho de sentirse atraído por el sexo opuesto estuviese reñido con considerarlo igual en derechos, lo que sirve como base para disculpar el acoso sexual y culpabilizar a la mujer de todo de lo que es víctima, esta gente da por hecho que si un hombre ve a la mujer como igual es porque no siente atracción por ella, lo que para ellos es absolutamente ilógico.

En cambio, continuando con esta lógica aplastante, las mujeres que luchan por sus derechos, no por "ser iguales a los hombres" sino porque son seres humanos y tienen derecho a tener derechos, sí se sienten atraídas por otras mujeres, pero no las consideran inferiores.

Como es obvio, si gay es lo peor que se le puede llamar a un hombre, lo peor que se le puede llamar a una mujer es lesbiana. 

No sé si me estoy explicando, no sé si se me está entendiendo, no sé si estoy dándole muchas vueltas a lo mismo todo el rato y tampoco sé por qué me molesto en analizar estas cosas.


Yo no soy lesbiana, tampoco soy hetero, pero sí soy bisexual y también feminista, y aunque sé que siendo mujer, feminista y gustándome las mujeres no me salgo del marco anterior, quiero dar mi punto de vista.

Quiero que quede claro que todo lo que escribo es desde mi propia visión del mundo. Mi palabra no es ley, sobre todo teniendo en cuenta que todavía estoy aprendiendo sobre muchas cosas y que tampoco tengo una opinión clara de muchas otras. Allá va: sentirse atraída/o por una mujer no implica tener que tratarla como si fuera menos.

Radical, ¿eh?

viernes, 23 de diciembre de 2016

#YoManchoYQué

Me he levantado esta mañana y me he encontrado un pequeño rastro de color rojo oscuro manchando la sábana. Con la mente confusa, puesto que acababa de despertar, tardé en llegar a la conclusión de que aquello era sangre. Entonces el poco ánimo con el que contaba decayó y no pude hacer más que mascullar una palabra no demasiado bonita que prefiero omitir.

Me puse en pie con desgana, sabiendo que no me quedaba más remedio que salir de la cama a pesar del frío que acechaba al otro lado del edredón, y un horrible y agudo dolor me recorrió desde las rodillas hasta la espina dorsal, haciéndose especialmente insoportable en la zona lumbar, núcleo del sufrimiento.

Ese primer recorrido desde la cama hasta el cuarto de baño fue una espantosa pesadilla en la que la distancia parecía no disminuir nunca y en la que el dolor se hacía más punzante a cada paso. Apretando la mandíbula y presionando mi vientre con el antebrazo izquierdo en un intento inútil de reprimir las ondas de agonía que ralentizaban y entorpecían mi cuerpo, conseguí al fin llegar a mi destino.

Preferiría no tener que narrar el momento en el quise bajarme los pantalones de pijama y resultaron estar pegados a mis muslos. Pero ahora ya está. Me senté en la taza del inodoro y jadeé y gemí de dolor mientras sentía bajar los coágulos de sangre y los trozos de endometrio y los oía caer en el agua.

Envolví mi mano en papel higiénico y me limpié; no fue suficiente papel y me manché parte del dorso de la mano, así como los dedos y las uñas. Me levanté del váter, tiré de la cadena con la mano limpia, me lavé las manos y volviendo a presionar mi vientre, ahora con ambos antebrazos, hice el camino de vuelta a la habitación.

Este último párrafo me llevó aproximadamente el mismo tiempo que los cuatro anteriores juntos.

Temblando por la temperatura anormal de mi dormitorio, el cuarto más frío y húmedo de toda la casa, me cambié las bragas y los pantalones de pijama por otras bragas y pantalones de pijama limpios y me puse una compresa de noche – a pesar de que era de día -- extra grande y extra gruesa con extra de absorción, sabiendo que era inútil y que tardaría como mucho tres horas en salirme por fuera y tener que cambiarme de bragas, pantalones y compresa otra vez.

Entonces fui a la cocina, el segundo cuarto más frío y húmedo de la casa, y me preparé un café con leche y magdalenas que disfruté malamente haciendo intermedios para llorar al lado de la estufa del salón. Entonces volví a la cocina, abrí el grifo del fregadero, llené medio vaso de agua helada y eché dentro un sobre de Ibuprofeno.

Me gustaría poder decir que el Ibuprofeno alivió mi dolor aunque fuera solo un poco. No fue así. El primer día es el más fácil. Aún me quedan cinco – 120 horas – de sufrimiento. A lo mejor ocho.

Estoy harta de tener que sufrir en silencio porque la menstruación sigue siendo un tabú. Estoy harta de que se achaque el mal humor de una mujer a su menstruación y estoy harta de no poder estar de mal humor cuando el dolor no me deja moverme – no es exactamente el momento más feliz de mi vida. No es la menstruación lo único que duele y no todas sufren cuando menstrúan. Y el hecho de suponer que una mujer está menstruando sólo porque está de mal humor suele contribuir a él.

Así que, por favor, gente que no menstrúa, dejad de ser tan gilipollas y daos un puñetazo en los genitales cada vez que tengáis ganas de hacer un chiste o un comentario ofensivo sobre algo de lo que no tenéis ni puta idea.

lunes, 5 de diciembre de 2016

¡Sigo viva!

Hace una eternidad que no escribo, lo sé. La verdad es que ni siquiera tengo una buena excusa, pero voy a decir que he estado ocupada con las clases de alemán aunque no sea del todo cierto. Me redimiré ahora resumiendo estos últimos casi seis meses en una sola entrada.

Empecemos por el principio (omitiendo mi poco fructífero verano): 

En septiembre decidí, un poco precipitadamente, no hacer 2º de Bach. este año, sino el que viene. A algunas personas les pareció un año perdido; a otras, una buena decisión. Yo estoy contenta. Pero al no cursar Bachiller, tenía que hacer otras cosas, así que me apunté a clases de alemán. Todo lo concerniente a este tema puede sintetizarse en una sola oración: "Deutschsprache ist wunderbar und bin ich auch".

En octubre cumplí los dieciocho (nada especial, sólo soy mayor de edad, yuju). También hice buenas migas con mis compañeras/os de alemán - sí, he socializado por fin - y me enganché a un anime - sí, otro más - que recomiendo seriamente pero que no voy a publicitar aquí porque mi mamá se enfada.

El mes pasado, creo, Heavy Metal Maniacs sacó una serie animada con Till Lindemann (ya sabéis, el cantante de Rammstein y amor de mi vida), y entre eso y Yuri on Ice!!! me estoy quedando sin neuronas.

Y este mes sólo puedo decir que me he enterado de que Rammstein viene a la península como cabeza de cartel del RESURRECTION FEST (que me queda mucho más cerca que Bilbao, Madrid o Barcelona) y que no quepo en mí de gozo. Además es muy probable que algunas personas de alemán vengan también. Qué pasa, es la primera vez que tengo amistades a las que les gusta R+, no estoy acostumbrada.


...Ahora que lo leo, parece que tengo demasiado tiempo libre. Pero creedme, no se nota.